''No NoS aSusTa sEr Un FeNoMeNo''
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''No NoS aSusTa sEr Un FeNoMeNo''
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Luego de vender 100.000 copias de su CD, los actores de la tira “Rebelde Way” agotan las localidades del teatro Gran Rex. Hablan de sus temores frente al sexo opuesto y la primera vez.
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Ya pasaron los nervios y el estrés del debut. Ahora, para los integrantes de Erreway, es tiempo de balance. Después de haber llenado dos fines de semana seguidos la inmensa geografía del Gran Rex reflexionan ante CARAS sobre el salto de la televisión al teatro que protagonizaron junto a sus compañeros de elenco de “Rebelde Way”. “Fue algo emocionante. Los cuatro ya habíamos estado en esa sala con ‘Chiquititas’, pero yo estaba nerviosa como si nunca hubiese hecho teatro. Esto fue otra cosa, sin dudas. Al principio me temblaban las piernas, estaba retensa. Recién después de un buen rato me solté”, confía Luisana Lopilato (15), la benjamina del grupo. “Lo que pasa es que esta vez se trató de un público diferente. A los niños se sumaron los adolescentes y también una mayor exigencia. Además, en este espectáculo, no hacemos playback sino que cantamos en vivo todos los temas”, afirma Camila Bordonaba (17) quien sufrió en sus cuerdas vocales la sobreexigencia y ahora debe reeducar su voz con una foniatra. “No es lo mismo la grabación de un disco que hacer un show en vivo con tanta adrenalina encima”, explica. “Para colmo canalizo todo lo que me pasa por la garganta y encima soy muy charlatana. Así no hay voz que aguante”, agrega. Como temen que el problema particular de Camila se extienda al resto del cuarteto, esta semana la producción del envío de Canal 9 ha decidido que ocupen un camarín separado al elenco.“Para que no nos matemos hablando y preservemos la voz para los shows de los fines de semana”, concluye Camila.
Es en ese camarín de luxe, con televisor, heladera y aire acondicionado particulares donde prosigue la entrevista, durante un alto de las grabaciones. “Yo ya había hecho comedias musicales en México, pero nunca había vivido algo como esto. A mí me tocó salir primero al escenario y fue impresionante ver al público que rugía. Nada que ver con el mexicano, que es más pasivo. No me olvidaré jamás de esa sensación, de esa energía”, confiesa aún entusiasmado Felipe Colombo (19). “Lo distintivo de esta experiencia es que es un show-recital más que un show-musical, como fue ‘Chiquititas’. Aquí somos una banda y no interpretamos ningún rol, como en la televisión. Somos Camila, Luisana, Benjamín y Felipe”. Aunque feliz por los resultados, Felipe no quiere ni puede olvidarse de los temores que lo asaltaron antes de salir a escena. “Temí que nos compararan con las chicas de Bandana. Nosotros no somos cantantes sino actores que cantamos. No tenemos la misma potencia vocal que ellas, pero sí un gran afán de transmitir sentimientos. Somos más intérpretes que otra cosa. Por suerte el público nos aceptó y cantaron junto a nosotros todas las canciones del disco”, cierra Felipe, luego de recalcar que el primer CD de Erreway ya superó las 100.000 copias. A su turno, Benjamín Rojas (17) concuerda con sus compañeros y agrega: “Sin dudas nos hemos convertido en un fenómeno. Somos igual que nuestro público, ni más ni menos, por eso los adolescentes se reflejan en nosotros y nos devuelven tanto cariño.”
El éxito descomunal que ahora los envuelve no es gratuito. Por eso Camila, Luisana, Felipe y Benjamín deben esforzarse cada vez más para sostener la rutina de ensayos, grabaciones y shows en la que están embarcados. Salvo Felipe —que ya ha terminado la secundaria— el resto va al colegio de mañana y concurre por la tarde al estudio mayor de Palermo Viejo —donde se registran la mayoría de las escenas de “Rebelde Way”—. Entre toma y toma almuerzan, meriendan y estudian sus respectivas materias, todo supervisado por Florencia, la asistente personal del grupo. Desde el camarín se comunican permanentemente con sus familias a través de sus celulares particulares y se retiran del lugar pasadas las 20 en remises de alquiler. A los shows asisten en una van, rodeados de un estricto equipo de seguridad. “Es tal la cantidad de público que se agolpa en las puertas del teatro que de otra manera no podríamos ni ingresar ni salir nunca —comenta Felipe—, pero fundamentalmente nos trasladamos así para descartar cualquier tipo de problema de seguridad. Ahora los secuestros están a la orden del día y sin bien eso no nos produce paranoia, tomamos nuestras precauciones. Para los argentinos éste es un fenómeno nuevo, pero en México esto pasa hace muchísimo. Los secuestros están muy profesionalizados. Si tienes un buen auto tienes que salir sí o sí con seguridad detrás tuyo. Así que no me sorprende para nada lo que acaba de pasar en mi tierra con las hermanas de Thalía...”, revela el único actor joven de la tira que se desplaza en su auto particular, pero siempre en horarios diurnos.
A pesar de tanta responsabilidad no dejan de ser adolescentes y, como tales, disfrutan y sufren los avatares propios de esa etapa de la vida. Felipe ya ha conocido el amor y según ha confesado oportunamente, varias veces. Pero hoy está solo. “Bah, más o menos, convivo con mi perra Violeta”, ironiza.
—¿Podría llegar a enamorarse de una fan?
—¿Por qué no? A mí me gustan las mujeres inteligentes y sensibles. Y por unas cartas que he recibido me doy cuenta que existen chicas así entre el público. Más allá de los halagos que me hacen, percibo qué tipo de personas hay detrás de esas líneas. Tienen mentes amplias. Yo no pido que sean cultísimas ni que hayan leído miles de libros, pero sí que podamos conversar de cualquier tema sin prejuicios.
—¿No le interesa el aspecto físico de las mujeres?
—No. Puedo llegar a enamorarme de una fea. De todos modos, para mí existen distintos parámetros de belleza. Mientras que sea bella interiormente...
Otro tema que se impone en la adolescencia es “el de la primera vez”. Ahora es Camila quien recoge el guante y asegura: “Yo ya me acostumbré a que vengan mis amigas a comer pizza a casa y me cuenten sus experiencias. A esta altura, estudiando y trabajando todo el día, no sé cuándo me va a tocar. Y después dicen que soy la rebelde del programa....”, se burla de sí misma.
—Y a usted, Luisana, ¿el tema la preocupa?
—Yo no fantaseo con la primera vez, fantaseo con el primer amor. Nunca he estado enamorada y no me imagino cómo debe ser.
—¿Qué tiene que tener un chico para atraer su atención?
—Ser dulce y tenerme paciencia. Porque a veces soy medio complicada. Y si me molestan puedo llegar a ser histérica.
—¿Hoy no existe ningún candidato entre sus compañeros de elenco o del colegio?
—Entre el elenco no porque somos todos como hermanos. Y en el colegio...no sé, no he salido a buscar a nadie. Sé que les atraigo a los de los años superiores. Y a mí también me atraen ellos. Me llevo mejor con los más grandes que con los de mi edad. Los de mi año están en la edad del pavo y se creen todos unos vivos. Son insoportables. Otros que son bien terribles son los mucho más grandes. En la calle me gritan cosas como: “Sacate la ropa, mamita”. Es de no creer. Encima, ahora, que corrió el rumor de que me hice las lolas, están como locos. No sabés, son tan bestias.... ¿Cómo pueden pensar que a esta edad me podría someter a una operación de ese estilo? No digo que después no...tal vez cuando llegue a muy vieja, a eso de los 30, y se me empiece a caer todo, pero ahora... ¿No se dan cuenta que soy una niña?. Me da tanta bronca que a veces les diría: “Tontos, ¿por qué no vienen, me tocan y se dejan de molestarme?”.
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